En el complejo ajedrez de negocios y política mexicana, hay apellidos que parecen inmunes al paso de los sexenios y a los cambios de colores partidistas. Uno de ellos es, sin duda, el de la familia González Torres. Bajo el ala de un discurso de austeridad y combate a la corrupción, surge ahora una cifra que marea: 2 mil millones de pesos. Ese es el tamaño del pastel que Ruy López Ridaura, Subdirector de Servicios de Salud de Pemex, parece estar cocinando para un viejo conocido del sector farmacéutico.
Farmacias El Fénix del Centro SA de CV, empresa de Javier González Torres y administrada por Xavier González Zirión -hermano y sobrino de Víctor González Torres, el Dr. Simi, respectivamente; o tío y primo hermano de Jorge Emilio González Martínez, el Niño Verde-, se encamina por un jugoso contrato para el suministro integral de medicamentos, para derechohabientes correspondiente a 61 localidades adscritas a la Subgerencia de Servicios Médicos Subrogados, para los ejercicios 2026 y 2027.
Detras de la empresa están Xavier González Zirión y su familia. Sí, los mismos que conectan directamente con el imperio del ‘Dr. Simi’ y el árbol genealógico del Partido Verde Ecologista de México (PVEM)
Lo que llama poderosamente la atención no es solo la cuantía del contrato -exactamente $1,992,562,533 pesos (Nada despreciable para una empresa cuya apuesta por las licitaciones -o dependencia de ellas- es mínima), sino la sospechosa soledad en la que compiten. Mientras El Fénix va por las 61 plazas de punta a punta del país, sus «competidores» – Distribuidora Médica y Hospitalaria Quiroz SA de CV y Operadora Comercial del Palmito SA de CV- apenas asoman la cabeza en cinco o diez localidades. En el lenguaje de las licitaciones públicas, cuando el camino está tan despejado, suele decirse que los dados ya vienen cargados.
Farmacias El Fénix del Centro ofertó por la Región Centro, que corresponde a las localidades de Querétaro, San Juan del Río Pachuca, Tulancingo, Toluca, Cuernavaca, Cuautla, Acapulco e Iguala ofertó $217,358,500 pesos; Región del Bajío: Torreón, Zacatecas, Tepic, Durango, León, Celaya, Aguascalientes, Lázaro Cárdenas, Uruapan y Manzanillo, que presupuesto en $404,230,422 pesos.
Por las localidades de la Región Pacífico: Guaymas, Hermosillo, Ciudad Obregón, Navojoa, Nogales, Magdalena de Kino, Rosarito, Mexicali, La Paz, Ensenada, Los Mochis, Mazatlán, Culiacán y Guamúchil, con $285,506,666 pesos; por la Región Sureste, Mérida, Xalapa, Tierra Blanca, Santiago Tuxtla, Alvarado, Perote, Campeche, Tuxtla Gutiérrez, Tapachula, Apizaco, Oaxaca y Tehuacán, por $938,976,009 pesos; por último, la Región Norte, que comprende las localidades de Chihuahua, Ciudad Juárez, Hidalgo del Parral, San Luis Potosí, Ciudad Victoria, Saltillo, Monclova, Nuevo Laredo, Ciudad Valles, Ciudad Mante, Sabinas, Linares y Matehuala, por $146,490,936 pesos.

COMO EL AVE FÉNIX
Farmacias El Fénix del Centro es una empresa con casi 60 años de vigencia, cuya administración está en manos de la quinta generación de la familia, con Xavier González Zirión fungiendo como director general; por su parte Gerardo González Zirión participa activamente como representante legal.
Ambos provienen de una familia que figuran tanto en la vida empresarial como política de México. Son hijos de Javier González Torres, hermano de Víctor González Torres, dueño del emporio farmacéutico de Similares, y de Jorge González Torres, fundador del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), y primos hermano del exdirigente y hoy líder moral del Verde, Jorge Emilio González Martínez. Por relaciones empresariales y políticas no paran.
Es aquí donde la ética pública choca con la realidad empresarial. Xavier González Zirión no es un técnocrata anónimo; es un político activo, exdiputado del PRI, excandidarto idependiente a gobernar la CDMX (2018) y suspirante confeso a la Jefatura de Gobierno de la CDMX para 2027. ¿Estamos ante una adjudicación basada en la eficiencia logística o ante el financiamiento anticipado de una estructura política?
Pemex, una institución ya golpeada por deudas y crisis operativas, no puede permitirse el lujo de que sus servicios de salud sean vistos como un botín de cuates o primos. La transparencia no se pregona, se ejerce. Si López Ridaura decide entregar este «jugoso» contrato a la familia González Torres, deberá explicar muy bien por qué la libre competencia en México parece, cada vez más, un cuento de hadas.
Al final del día, lo que está en juego no son solo pesos y centavos, sino la medicina que debe llegar al trabajador petrolero. Por el bien de los derechohabientes, esperamos que, por esta vez, el interés público renazca de sus cenizas y no solo las ganancias de la empresa del ave Fénix.














