La actual ola de calor en Europa está obligando a los productores de vino en Italia a tomar decisiones rápidas, pues incluso unos pocos días de retraso en la cosecha pueden marcar la diferencia entre una buena añada y una mala.
Por ejemplo, en algunos casos, el corte de los racimos de uvas destinadas a transformarse en el apreciado vino espumoso italiano Franciacorta se tuvo que hacer 10 días completos antes de lo previsto, porque las temperaturas abrasadoras hicieron madurar la fruta antes que nunca.
«Son momentos delicados y frenéticos, y todo tiene que funcionar a la perfección», explicó Arturo Ziliani, director ejecutivo de Berlucchi. Su padre, Franco, se convirtió en 1961 en el primer productor de vino de la región vitivinícola de Franciacorta en empezar a elaborar espumosos con el método «clásico», empleado célebremente por los productores de champán de Francia.
«No esperábamos una vendimia tan temprana ni una aceleración así en la maduración», dijo Ziliani a The Associates Press.
El calor obliga a vendimiar con focos antes del amanecer
Semanas de temperaturas con máximas entre 37 y 38 grados centígrados, combinadas con precipitaciones por debajo del promedio, han llevado a algunos productores de Franciacorta a registrar el inicio más temprano de la cosecha del que se tenga constancia: unos 10 días antes que el año pasado y aproximadamente un mes antes que hace tres décadas.
Berlucchi, el productor más antiguo de Franciacorta —que se elabora con el método tradicional de segunda fermentación en botella—, comenzó la vendimia el 2 de agosto como parte de un esfuerzo de todo el sector para preservar la calidad de la uva frente a un clima cada vez más extremo.
Los expertos señalan que varios factores se combinaron para adelantar tanto la vendimia de Franciacorta este año. Un invierno relativamente suave hizo que las vides brotaran antes, mientras que las granizadas dañaron parte de la producción, aligerando la carga de fruta y llevándola a una maduración más temprana.
Incluso a finales de julio, Berlucchi apuntaba a una fecha de vendimia el 10 de agosto, pero pronto quedó claro que la pinot noir, la uva utilizada para los ensamblajes de espumosos y el rosado, estaba lista para recogerse, algo que se evidenció en el rápido aumento de los niveles de azúcar. En dos días, se reunió a los trabajadores y se prepararon las prensas.
El calor del mediodía ha sido tan extremo que, por normas laborales regionales, el trabajo debe detenerse entre las 12:30 y las 4 de la tarde, pero los productores sostienen que ha hecho demasiado calor para que se trabaje el turno de la tarde.
La ola de calor en Europa ha hecho que el trabajo de cosecha de uva deba detenerse entre las 12:30 y las 16:00 horas; hay quienes aseguran que a veces no se puede reanudar después de esa hora.
Trabajadores recogen uvas para vino durante la vendimia en Corte Franca, en el norte de Italia, el jueves 6 de agosto de 2026. Crédito: AP
Para ganar tiempo y llevar las uvas a las prensas antes de que se recalienten, Berlucchi inició la vendimia la semana pasada a las 4 de la mañana, con los trabajadores recolectando bajo el resplandor de potentes focos.
«Las uvas están perfectamente sanas. Solo tenemos que trabajar lo más rápido posible, cosecharlas y preservar su acidez», señaló Ferdinando Dell’aquila, enólogo y director técnico de Berlucchi.
El vino espumoso exige cálculos complejos
Franciacorta no es la única que comienza pronto. Sicilia inició la vendimia de vinos tranquilos a finales de julio. Pequeñas zonas de Toscana también comenzaron a recolectar, al igual que la mayoría de las regiones de vinos espumosos.
El cálculo es más complejo para los elaboradores de espumosos al estilo champán, que requieren un equilibrio delicado: una acidez fija mucho más alta, un pH mucho más bajo y menos azúcares que los necesarios para tintos y blancos tranquilos.
«Las variedades de maduración temprana como el Chardonnay requieren mucho cuidado, porque un retraso de apenas un par de días puede dejarte con uvas inadecuadas para el vino espumoso. El azúcar sube demasiado rápido y la acidez cae demasiado rápido», explicó Attilio Scienza, profesor emérito de la Universidad de Milán.
Las altas temperaturas exteriores obligan a enfriar las uvas antes de prensarlas suavemente en máquinas de acero inoxidable para extraer el mosto yema de la máxima calidad, un paso crucial en la producción de espumosos que no puede acelerarse. Berlucchi opera hasta 24 prensas al día, a menudo hasta bien entrada la noche, para procesar la vendimia inusualmente temprana.
Los productores se adaptan a un nuevo calendario
El cambio climático y las temperaturas extraordinarias «están forzando una recolección temprana no solo en Italia, también en Francia y Alemania» apuntó Paolo Castelletti, secretario general de la organización comercial Unión Italiana del Vino.
Ahora que las vendimias adelantadas son la tendencia, los productores dicen que tendrán que empezar a vigilar los viñedos incluso antes para asegurarse de no perder el mejor momento de cosecha.
«Un buen enólogo puede manejar situaciones como esta», añadió Castelleti. «Puedo decir con confianza que la calidad del vino no se ve comprometida. Simplemente requiere una organización del trabajo distinta a la de años anteriores».















