Susana Sánchez Segura
Cuando una pareja enfrenta dificultades para lograr un embarazo, la atención suele centrarse primero en la salud reproductiva de la mujer. Sin embargo, la infertilidad es una condición que involucra a ambos integrantes y cuya evaluación debe considerar, desde el inicio, los factores femeninos y masculinos. De acuerdo con datos del Instituto Ingenes, entre el 40 y el 50% de los casos de infertilidad en pareja presentan un factor masculino, ya sea como causa única o en combinación con otros factores.
Esta cifra pone sobre la mesa la importancia de hablar de la fertilidad masculina sin prejuicios y de reconocer que la capacidad reproductiva del hombre también puede verse afectada por la edad, los hábitos de vida, determinadas enfermedades y alteraciones del sistema reproductor.
Aunque algunos hombres mantienen una buena capacidad reproductiva a edades avanzadas, el envejecimiento puede asociarse con cambios en ciertos parámetros del semen y con un incremento de algunos riesgos reproductivos. A ello se suman factores como el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, el sobrepeso y la obesidad, así como ciertas exposiciones ambientales, alteraciones hormonales, enfermedades y medicamentos que pueden influir en la salud reproductiva.
Un problema con múltiples causas
La infertilidad masculina no responde a una sola condición. Entre sus posibles causas se encuentran las alteraciones en la producción de espermatozoides, los desequilibrios hormonales y algunos factores genéticos o cromosómicos, como el síndrome de Klinefelter. También pueden intervenir obstrucciones del aparato reproductor, infecciones genitourinarias, antecedentes de traumatismos o cirugías testiculares y el varicocele, una dilatación de las venas que rodean los testículos que, en determinados pacientes, puede relacionarse con cambios en la producción y calidad de los espermatozoides.
Además, las características del semen ofrecen información relevante para la evaluación de la fertilidad. Una concentración baja de espermatozoides, una movilidad reducida o alteraciones en su forma pueden disminuir las posibilidades de fecundación. En casos específicos, el especialista también puede considerar pruebas para evaluar la fragmentación del ADN espermático, cuyos resultados pueden aportar información adicional cuando existen determinadas dificultades reproductivas.
La diversidad de causas hace necesaria una valoración médica individualizada. Identificar el origen del problema permite reconocer posibles factores tratables y definir, junto con la pareja, las alternativas más adecuadas. Por ello, la evaluación no debe limitarse a un solo integrante ni depender únicamente del tiempo que llevan intentando concebir.
Romper el silencio también es parte de la atención
Más allá de sus implicaciones médicas, la infertilidad puede representar un desafío emocional y social. La desinformación, los estigmas y la asociación tradicional entre masculinidad y capacidad reproductiva pueden dificultar que los hombres busquen atención, expresen sus inquietudes o se sometan a estudios diagnósticos.
Hablar abiertamente de la fertilidad masculina contribuye a desmontar estas ideas y a entender que las dificultades para concebir no deben atribuirse automáticamente a la mujer. La evaluación de ambos integrantes desde las primeras etapas favorece una atención más completa, evita retrasos innecesarios y permite tomar decisiones con información médica confiable.
En México, cerca del 15% de las parejas enfrenta problemas de infertilidad en algún momento de su vida reproductiva, de acuerdo con cifras del Instituto Ingenes. Este panorama refuerza la importancia de considerar la salud reproductiva como parte integral del bienestar y de promover el acceso a orientación especializada.
“Hablar sobre la fertilidad masculina no es solo un asunto médico, es un paso hacia la equidad en salud. Reconocer que más del 40% de las parejas con infertilidad presentan un factor masculino nos obliga a abrir la conversación y a entender que la evaluación reproductiva debe involucrar a ambos miembros de la pareja. La fertilidad es un tema de ambos”, señala el Dr. Jean Paul Sulaiman, coordinador médico del Instituto Ingenes.













