El presidente de Argentina, Alberto Fernández, y los gobernadores del país, decidieron el sábado iniciar en menos de 72 horas la vacunación del personal de salud con dosis rusas Sputnik V, esperanzados en que sea la base para paliar las graves consecuencias del coronavirus.

«La idea es que cuando llegue el otoño (austral) tengamos vacunada a la mayor cantidad de gente en riesgo, ese es mi objetivo», dijo el mandatario del país sudamericano al término de la reunión virtual que mantuvo desde la Residencia de Olivos -en las afueras de Buenos Aires- con los representantes políticos de cada jurisdicción.

Agregó que «mientras tanto, cuidarnos y que nuestros compatriotas entiendan que el riesgo está latente y que hay que evitar las aglomeraciones como las de los últimos días».

El lunes estarán las dosis de la vacuna en cada provincia, y el martes por la mañana se pone en marcha el masivo proceso de vacunación en todo el país, reportó el Gobierno en un comunicado.

Argentina recibió el jueves unas 300 mil dosis de la vacuna elaborada en Rusia, como parte de un primer cargamento que se ampliará en enero a 5 millones y a otros 14.7 millones en febrero, según el contrato entre los Estados.

En las últimas dos semanas, los casos de contagios volvieron a crecer a un ritmo preocupante en diferentes regiones del país, principalmente en la capital y el Gran Buenos Aires, donde se concentra más del 30% de la población argentina.

De acuerdo al último reporte oficial, Argentina acumula 1 millón 578 mil 267 casos de coronavirus y 42 mil 501 muertes.

El regulador de Argentina fue el miércoles el segundo en el mundo en aprobar la vacuna Sputnik V, después de Bielorrusia. Anteriormente, había dado el visto bueno a la vacuna producida por Pfizer, con la que aún el Gobierno negocia la compra de partidas, entre otras empresas.

La nación austral dispuso a partir de la víspera nuevos requisitos para el ingreso y egreso de argentinos, residentes y extranjeros previamente autorizados a través del aeropuerto internacional de Ezeiza o de San Fernando, y del puerto de Buenos Aires.

La tercera economía de América Latina transita su tercer año de recesión, muy golpeada en el 2020 por el coronavirus que hizo disparar las tasas de desempleo y de pobreza.