En los últimos días de este 2025, año en el que la Ciudad de México se colocó como el estado más generoso del país, de acuerdo con el reporte “Year in Help” de la plataforma de recaudaciones GoFundMe, hay cuatro historias que resuenan entre los capitalinos. Tres de estos casos están en búsqueda de esperanza y uno más, muestra como la generosidad y el acompañamiento digital son herramientas poderosas para sortear las adversidades más complejas en comunidad.
Cien mil pesos, eso cuesta un día en terapia intensiva para Héctor
Sandra Martínez ve pasar las horas en la sala de espera de terapia intensiva. Su esposo Héctor está del otro lado de esas puertas, conectado a máquinas que lo mantienen vivo mientras los médicos intentan controlar una hiperglucemia severa. El diagnóstico llegó tarde porque antes hubo malos diagnósticos.
Cada día en terapia intensiva cuesta 100 mil pesos. La cifra incluye medicamentos, monitoreo constante, uso de equipos especializados. Cada amanecer que Héctor sigue con vida es una victoria médica, pero también una nueva cuenta por pagar.
Hoy piden ayuda a su comunidad a través de la colecta “Recaudación para que Hector vuelva a casa”, con la intención de darle un día más a Héctor para recuperarse. En México, la diabetes es letal y el 18% de los adultos vive con esta afección (Ensanut 2022), y de ellos, aproximadamente el 74% no controla adecuadamente su azúcar en sangre, elevando riesgos de complicaciones como insuficiencia renal, amputaciones y retinopatía, con una mortalidad por diabetes casi tres veces superior al promedio regional.
Roberto Martínez: el artista que no puede quedarse quieto
Roberto Martínez ha dedicado casi 15 años a Taller de Gráfica Nahual, ese espacio en el centro de la Ciudad de México donde enseñó grabado, dibujo, encuadernación. Ha expuesto en España, Alemania, Chile, Colombia. Es activista de movilidad no motorizada y coordinador de proyectos de arte público. Es un hombre que siempre estuvo en movimiento a pesar de vivir con discapacidad motriz.
Hoy, su columna vertebral está limitando su movilidad y necesita una segunda cirugía de descompresión medular, esta vez a nivel lumbar. Sin ella, la amenaza de perder permanentemente la movilidad de sus piernas es real. Ya pasó por una intervención cervical en abril que le dio un respiro temporal, pero ahora debe someterse a otra intervención.
Roberto tuvo que mudar su taller del Centro Histórico a su casa para reducir gastos. Es un paso atrás necesario, explica, para dar muchos pasos hacia adelante.
“¡No puedo quedarme quieto! Mi alma es un taller de grabado que necesita moverse. Necesito mis piernas para volver a caminar, para subirme a la bici y seguir proponiendo, para pararme frente al tórculo y seguir grabando, para compartir la magia del arte con ustedes en mi amado Taller”, cuenta en la página de recaudación llamada “Necesito una cirugía de columna para seguir en movimiento”, donde espera reunir 250 mil pesos para su cirugía.
Sabina: un año después del accidente
Hace un año, la niña Sabina entró a cirugía por una fractura de codo. Una reacción adversa a la anestesia la llevó a un estado crítico. Pasó casi tres meses en coma. Sus padres se mudaron a la Ciudad de México buscando mejor atención médica, no sabían si su hija despertaría.
Hoy, al cumplirse un año del accidente, Sabina está viva, despierta y llena de luz. Ya no tiene traqueostomía. Fue dada de alta de terapia pulmonar. Habla bien y está por concluir la terapia de lenguaje. Come de todo, sin necesidad de gastrostomía. Son victorias que parecen pequeñas, pero que para su familia son monumentales.
Su tratamiento estuvo acompañado de las más de sesenta donadores que le permitieron reunir casi 400 mil pesos para solventar las cuentas médicas. Aunque aún hay retos por superar, este mes inicia una evaluación neuropsicológica para determinar las adecuaciones que necesita en su aprendizaje. Aún requiere más de 15 medicamentos diarios y múltiples terapias especializadas: física, neurológica, pulmonar, visual, deglución, lenguaje, cámara hiperbárica, neuroacupuntura. El costo mensual supera los 150 mil pesos.
La mayoría de las terapias ya no están cubiertas por el seguro e invitan a todos los que conocen su historia a seguir apoyándola compartiendo su colecta llamada “Rehabilitación Sabina”.
“Como familia seguimos presentes en cada terapia, estudio y evaluación. No perdemos la fe en su completa recuperación y cada avance nos llena de alegría, porque Sabina está feliz. Todavía queda un largo camino por recorrer, y en este cierre de año queremos pedirles que nos ayuden a llegar a la meta de esta campaña para que Sabina pueda continuar con sus tratamientos. Gracias por no soltarnos”, fue su mensaje este diciembre a través de GoFundMe.
Una muestra de la comunidad lo puede todo
David Jasqui, cuenta en GoFundMe que cuando se sintió mal, trató de seguir las instruciones al pie de la letra. Todo comenzó cuando sintió el dolor inicial por una hernia cervical, siguió el tratamiento médico al pie de la letra. Logró evitar la cirugía con medicamentos y fisioterapia. Para junio estaba dado de alta y en noviembre, algo cambió.
El malestar volvió y al revisarse, tenía cuatro discos cervicales con hernias y la cirugía es su única opción. A pesar de tener un seguro de gastos mayores, lo que lo coloca en una posición menos comprometedora, él debe cubrir deducible, coaseguro y gastos adicionales.
Después de un año laboralmente complicado, no tenía la solvencia necesaria para cubrir los 135 mil pesos que necesitaba y que su comunidad le apoyó a reunir. En solo dos días, llegó a la meta demostrando que la solidaridad puede salvar a alguien en momentos de crisis.
Así como su comunidad no soltó a David, ayuda a sostener a Sabina, Héctor y David.














