En México y el mundo, los avances médicos en el diagnóstico y tratamiento del cáncer han permitido que millones de personas tengan mejores perspectivas de remisión y supervivencia. Asimismo, el desarrollo de nuevas tecnologías y enfoques terapéuticos ha permitido identificar desafíos clave en la atención de los efectos secundarios que ciertos tratamientos tienen sobre el corazón, dando origen a la cardio-oncología.
De acuerdo con la Dra. Leticia Andrea Gallardo Grajeda, directora de la Clínica de Cardio-Oncología del Centro Médico ABC, Campus Observatorio, la administración de ciertos medicamentos o terapias para el combate del cáncer puede promover cardiotoxicidad; es decir, un daño funcional o estructural en el corazón.
En este contexto, la cardio-oncología busca asegurar que el paciente lleve a término su tratamiento oncológico sin comprometer su salud cardiovascular, evitando complicaciones o secuelas severas como insuficiencia cardíaca, arritmias, hipertensión arterial, miocarditis o un mayor riesgo de trombosis.
La Dra. Gallardo Grajeda expone que algunos de los tratamientos más utilizados presentan efectos adversos reconocidos en el sistema cardiovascular. Entre ellos destacan las antraciclinas (conocidas como «terapias rojas»), las terapias dirigidas contra el cáncer de mama HER2 e inmunoterapias específicas, por lo cual es indispensable realizar una valoración cardíaca completa antes de iniciar el tratamiento.
Cuidar el corazón es prioridad al combatir el cáncer
“La combinación entre el perfil del paciente, el tipo de cáncer que padece, el tratamiento al que es candidato y las dosis que recibirá son factores que nos permiten determinar el nivel de riesgo de presentar cardiotoxicidad”, explica la especialista. “Si contemplamos que en México 3 de cada 10 adultos viven con hipertensión, entendemos que la valoración cardiovascular es un paso indispensable en las personas con enfermedades oncológicas.”
En la mayoría de los casos, la cardiotoxicidad es controlable, tratable e incluso prevenible cuando se detecta a tiempo. La Clínica de Cardio-Oncología del Centro Médico ABC efectúa evaluaciones integrales que abarcan cuatro ángulos esenciales:
Clínico: historia cardiovascular, factores de riesgo y síntomas previos.
Mecánico: evaluación de la estructura y función cardíaca mediante ecocardiograma.
Eléctrico: análisis de la actividad eléctrica del corazón a través de un electrocardiograma.
Bioquímico: monitoreo de biomarcadores cardíacos y marcadores inflamatorios en sangre.
Lo que todo paciente oncológico o sobreviviente debe saber
El objetivo de la cardio-oncología es asegurar que el tratamiento contra el cáncer se realice de forma segura, sin interrupciones ni complicaciones derivadas de una afección cardíaca prevenible. Por ello, la coordinación entre oncólogos, cardio-oncólogos, el paciente y su familia es fundamental.
Durante el tratamiento, la Dra. Gallardo Grajeda aconseja a los pacientes observar y reportar cualquier síntoma nuevo o progresivo, como fatiga inusual, falta de aire o palpitaciones.
Asimismo, la especialista destaca la importancia de mantener hábitos saludables: “Existe la falsa creencia de que los pacientes con cáncer no deben hacer ejercicio; sin embargo, la evidencia científica demuestra que la actividad física reduce la inflamación sistémica y el estrés oxidativo, fortalece el músculo cardíaco, mejora la tolerancia a las terapias y disminuye el riesgo de recurrencia.”
La comunicación directa e interdisciplinaria garantiza que el paciente reciba la mejor atención posible mientras su corazón permanece protegido por un equipo de especialistas respaldado por la Clínica de Cardio-Oncología del Centro Médico ABC.













