La Secretaría de Gobernación informó que el regreso de Rubén Rocha Moya al cargo de gobernador de Sinaloa fue una decisión “personal” del funcionario, mientras que las investigaciones en su contra y de otras nueve personas continúan en manos de la Fiscalía General de la República (FGR).
Por la mañana, el gobernador anunció que retomaría el cargo después de 112 días de licencia, al argumentar que no existen pruebas que lo vinculen con los señalamientos realizados por autoridades de Estados Unidos sobre presuntos nexos de su Gobierno con el Cártel de Sinaloa.
FGR mantiene abiertas las investigaciones
La Segob recordó que la FGR mantiene abiertas las carpetas de investigación contra 10 funcionarios y exfuncionarios sinaloenses señalados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, entre ellos Rocha Moya.
La dependencia señaló que corresponde a la Fiscalía informar sobre el avance de las investigaciones. En ese sentido, Rocha Moya afirmó que “la propia Fiscalía” concluyó que no existen elementos de prueba que sustenten su participación en alguna conducta penal; sin embargo, la FGR no se ha pronunciado ni ha respaldado las afirmaciones del gobernador.
México pide pruebas a Estados Unidos
La Secretaría de Gobernación también indicó que la Cancillería mexicana ha solicitado de manera reiterada al Departamento de Justicia de Estados Unidos las pruebas que sustenten las acusaciones contra los funcionarios y exfuncionarios sinaloenses.
De acuerdo con la acusación estadounidense, difundida el 29 de abril, los 10 señalados presuntamente habrían protegido operaciones del Cártel de Sinaloa, particularmente de la facción de Los Chapitos, como parte de una red dedicada a introducir fentanilo, cocaína, heroína y metanfetamina a Estados Unidos.
Entre las personas señaladas se encuentran los exsecretarios de Seguridad y de Administración y Finanzas de Sinaloa, Gerardo Mérida y Enrique Díaz, respectivamente. Ambos se entregaron a las autoridades estadounidenses en mayo.












